sábado, 19 de abril de 2014

El guau y el miau a propósito de Jennie

Diría que toda la película es un acto de fe. Desde la confianza de la dueña del estudio hasta el hecho de que la existencia de Jennie vaya más allá del reino de la ilusión y los sueños. Y como ese leve misterio es algo que se comparte con el espectador, también en su desvelamiento se nos hace partícipes, dando pruebas factibles, para que nos quedemos todos tranquilos y confiados.

Y yo a todo eso le digo 'guau'. Y creo que haría ladrar hasta a un gato. O como mínimo le sacaría el mejor de sus maullidos. Una vez escuché decir a una fotógrafa de Jot Down, Guadalupe de la Vallina, que "cuando algo te asombra, es porque tiene algo para ti".
Ilustración de Liniers
Bien, pues de entre todo, yo rescato especialmente lo siguiente. Es decir, ladro, maúllo, hago el pino y lo que haga falta ante esto: "No sé que esperaba encontrar en el convento. Solo sabía que era allí dónde Jennie había hayado alguna verdad. Fue allí donde me dijo 'creo que Dios lo sabe todo'. Por primera vez desde la última vez que le vi sentí que no estaba solo. Que el mundo, Jennie y yo éramos la misma cosa, aunque hubiéramos perdido el rumbo por un tiempo. El ayer volvería a surgir entre nosotros. Habíamos encontrado la belleza juntos y nunca la perderíamos".

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