martes, 22 de abril de 2014

La razón sin sueños aún crea más monstruos (a propósito del Espíritu de la Colmena)

Hay cosas que solo puede descifrar un niño. O alguien con su mirada. Porque hay situaciones que están por encima de la ciencia, y de la lógica y de la deducción y más cerca de los milagros que de ser un disparate.
Hace no mucho -en una publicación de cuyo nombre no consigo acordarme- leí que Scooby- Doo nos enseña que los peores monstruos son las personas. Y quiero matizar. Las personas son tan terribles como maravillosas. Y los peores monstruos son sus miedos y sus prejuicios. Por eso la inocencia, limpiarse la mirada, es un requisito. Porque un hiperdesarrollo de la intelectualidad y de la razón solo va a traernos una soberbia impenetrable y muchos disgustos. Y entrados en ese terreno, a veces no hay imaginación ni sensata insentatez que a uno lo salve.

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