"Incluso toda la miseria del mundo puede ser recogida y mostrada con un sentido estético".
(Angèle Etoundi, fotógrafa camerunense)
No veía una peli tan nazi desde La ola, valga doblemente el adjetivo. Además, la exhibición del documental de Hitler un rato antres de la masacre no creo que sea precisamente pura coincidencia. Después de todo, en la vida real, el hecho tuvo lugar el 20 de abril de 1999, que coincidía con el 110º aniversario del nacimiento del Fürher.
Cúanto daño a hecho ese cretino. Cuanto le repudio y cuanto me atrae, al mismo tiempo (porque no es algo incompatible, y ustedes ya saben, si algo me asombra tiene algo para mí). Del mismo modo en que la 2ª Guerra Mundial siempre me ha parecido un hecho tan espeluznante como atractivo. Siempre digo que es la guerra más entretenida de estudiar. Pero no se preocupen, que el mal no me atrae como seducción, sino como vértigo. En cuanto, a Adolf y su guerra, quería decir algo que la mayoría de la gente seguramente no sepa. Un amigo mío me dijo una vez mientras hablábamos del Evangelio que "donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia". Pues si se fijan bien, el s. XX acogió a personajes tan notorios como contrapuestos. Frente a los grandes dictadores, tenemos grandes liberadores. Y frente a Hitler, yo diría que tenemos a Gandhi. Y si estudiamos a cada uno psicológicamente, estoy prácticamente segura de que son tan contrapuestos como iguales. Diría que ambos tienen el mismo tipo de personalidad básico, cada uno llevado más o menos al extremo opuesto (aunque lo cierto es que según escribo esto estoy investigando un poco más sobre el tema y puede que me esté equivocando, es decir, o el resto está en error o yo los estoy confundiendo por similitudes, pero bueno, simplemente hablando del bien y del mal, prosigo). Esto es terrible a la vez que grandioso. Esto quiere decir que, como se comentaba en otra película inspirada a su modo en el nazismo más de lo que incluso a simple vista parece, que "no está en nuestras habilidades las que nos definen, sino nuestras elecciones".
(http://66.123.188.52/hpxx/Docs/Harry%20Potter%20and%20the%20rise%20of%20Nazism.pdf).
Tampoco veía una matanza del celuloide tan inquietante y aleatoria desde Agárrame esos fantasmas. O así me resultó cuando la vi con menos de 10 años, aunque creo que en el caso del film de Peter Jackson es más estúpida en término morales que incoherente para el espectador, en sentido subjetivo por lo que nos da a entender el personaje. Tampoco desestimaría la idea de que, como explica ese J. Fox de los 90 sobre su capacidad de ver fantasmas, tantos los chicos de Elephant como los dictadores, como los buenos hombres de la pasada centuria (y de cualquiera) en sus vidas y su leitmotiv palpita esta idea: "A veces, cuando se sufre una experiencia traumática, es como si se alterara tu percepción". Y eso sirve para ver fantasmas, donde los hay y donde no. O para ver oportunidades, que las haya o no, otra cosa son.
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