Podría ser cualquiera. En cualquier momento. Podríamos ser nosotros (y acabar incluso como ellos, como los Nosotros de Asimov). La experiencia es objetiva. Y la Biblia bastante concreta en su explicación: Nadie está libre de pecado. El fracaso vive multiplicándose a la vuelta de la esquina. No obstante, como decía Samuel Beckett: "Ever tried, ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better".
Por que es mejor eso que quedarse bajo las mantas (mirad sino cuando te duermes un poco lo que pasa). Mejor que nos roben los cuerpos a que no ocurra nada. Mejor morir de amor que de tedio. Mejor un corazón roto que llevar siempre una coraza. Benjamín Prado lo sabe, y nos lo resume en sus aforismos, en sus cápsulas de sabiduría: "Te equivocas al creer que si no juegas no tienes nada que perder". O como decía un amigo mío, hasta la lotería, que es la forma más clara de puro azar sistematizado, te exige comprar un boleto para poder optar al premio.
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