"El mal no vence como seducción, sino como vértigo". (Nicolás Gómez Dávila)
Distinguir entre verdad y mentira no siempre es fácil. Y como esta última esta ganando terreno en los últimos tiempos, la gente anda sobrecogida y desconfiada. Y ya lo decía Shakespeare, que para algo sabía como pocos sobre la dimensión humana: "Cuan bella faz ostenta la mentira". Miremos hacia el retrato de Dorian Gray o los lujos del señor Gatsby. Y lo cierto es que el tío Ethan podía haber sido un perfecto cretino. Pero donde no hay muchas certezas, a veces para estar vivo quizás solo quepa confiar. Pero todo pende en torno a un vértigo que está en el limbo que separa las luces y las sombras. Y la verdad es que pocos se atreven a saber. Estamos todos muy cómodos en nuestra ignorancia, muy seguros sin sabuesear detrás de la verdad. Y así estamos todos, verdes. Pero no verdes de mimetizarnos con el Amazonas o de rezumar esperanza. No. Verdes del vértigo.
Ea dga lk ~elje jkdk zemujjfúl! zflk jkdk ~ær}fik—,
Lfjkaçz Iúde Mç~fag
‑]kmg sgzfúl lkjf~g g}rge jkdk ea gbfzdk! skr ea ~ær}fik—,
Gdfea! 2: me dgvk 7055
No hay comentarios:
Publicar un comentario